El Plagio y la Santería: La descarada falta de respeto por la propiedad intelectual ajena©

PLAGIO 1No sería necesario que destaque mi autoridad sobre la material para escribir de este tema con la propiedad que le experiencia me confiere. Sin embargo, por aquello de que conste claramente, lo haré. Mi entrenamiento profesional y académico es como periodista. Mi carrera me ha dado mucho entrenamiento laboral y la experiencia de conocer a personas de muchos niveles, desde políticos y artistas hasta personas comunes y corrientes pero que enfrentaron circunstancias extraordinarias y los llevaron a un nivel de notoriedad ante los medios de comunicación. Todas estas personas tienen algo en común: el confiar que yo relatara sus historias con respeto de y de manera verosímil.

Además de ser periodista, he tenido el privilegio de trabajar con autores de calibre y con una casa editorial muy conocida a manera de editora de libros en el área de metafísica, religión y temas orientados a la nueva era.

He editado libros sobre la Santería y las religiones afro-caribeñas por más de 10 años. Esto ha sido una experiencia muy enriquecedora, pero al mismo tiempo una que en ocasiones me ha llenado de ira e indignación. A mis manos han llegado manuscritos sometidos a la casa editorial que no son sino copias palabra por palabra de libros ya publicados. En un principio cuando uno empieza a leer un manuscrito, de los muchos que autores potenciales tratan de vender como ‘nuevos y frescos’, como colecciones de materiales de libretas inéditas (escritos que por lo general llevan los oloshas a través de su vida), uno se emociona ante el supuesto hallazgo. Pero de repente me empiezo a dar cuenta de que las palabras son muy familiares. De repente siento uno un frio en el estómago y luego gran indignación. Me dirijo a mi biblioteca personal y encuentro el libro del cual el ‘supuesto nuevo autor’ ha tomado palabra por palabra. Claro está, me aseguro de documentar el plagio adecuadamente y de que la casa editorial nunca publique el manuscrito, ya que a ellos les pueden demandar por plagio.

¿Por qué será que las personas sienten que tienen el derecho de robar material intellectual y que piensan que pueden salirse con la suya? En el pasado, era relativamente sencillo ir a Cuba y traer un libro publicado allí, re-imprimirlo bajo otro nombre y nadie se daba cuenta. Pero hoy día, hay algo que se llama Internet y a la mano está un poderoso mecanismo de búsqueda. Además, es bien fácil pedir libros de otros países por fuentes como Amazon.

Hay botánicas a través del mundo con estantes llenos de libros que no son sino puro plagio de materiales previamente publicados por oloshas respetados. Puedo nombrar algunos ejemplos, pero ya que no he contactado a los autores que han sido víctimas de plagio, me voy a centrar en relatarles mi experiencia más reciente como escritora.

Hace una semana, una amiga en Facebook me alertó de una página dedicada a negocio, una cierta botánica de Houston, Texas, la cual había subido a su página no uno sino varios de mis artículos en su muro y descaradamente habían sacado mi nombre y se lo habían atribuido a la persona que corre la página comercial. No les voy a dar publicidad en mi blog al mencionar su nombre ni el de su negocio.

Una vez verifique la veracidad de la información que mi amiga me compartió, le escribí un correo electrónico a los dueños del negocio para que retiraran los materiales de su página de Facebook, el correo electrónico no recibió respuesta por dos días. Sin embargo, en la página de Facebook donde entré a señalar el plagio, la respuesta fue bloquearme y lanzar un reto de la manera más ruda y descortés. Subsecuentemente, le pedí a mis seguidores en Facebook que le pidieran a los ladrones que retiraran los artículos del muro. La gerencia de la página ofreció disculpas a mis lectores en mensaje directo, pero no a mí, pese a que mis lectores se lo recalcaron. Eventualmente, me enviaron una disculpa privada por mensaje y por correo electrónico, pero una disculpa privada ante una ofensa pública no representa absolutamente nada, es un acto hipócrita. Cuando una persona ha sido ofendida y en este caso robada en un foro público, una página destinada al comercio y beneficiarse de mis escritos para posicionarse como autoridades en la materia, entonces, la disculpa debe ser hecha en público. Debe ser hecha en el mismo foro donde se cometió el descarado plagio, donde se lucraron de mis experiencias, mi vida y mi conocimiento como olosha.

Cuando señalé este punto a los dueños de la página, la reacción fue ignorar mi argumento. Más aun, esta persona que es olosha señaló que porque yo soy una buena autora la gente está tentada a copiar mi material y por tanto, debo ser yo la que lo proteja (y al blog) de los ladrones, del plagio.

Muy bien, vamos a seguir la lógica torcida de este individuo. En esencia, esta persona no tuvo ninguna pena de robar y de permitir que su administración de la página de Facebook robara (plagiara) mi material, lo que les molestó es que los sorprendieran con las manos en la masa. ¡Increíble, pero cierto!

Los ladrones de la señalada página de Facebook admiten que mis escritos son de valor. Entonces, según ellos es mi culpa que dichos escritos presenten una tentación muy grande para aquellos que no pueden o no saben escribir tan bien y que sucumben y se roban mi trabajo. Peor aún, según estas personas de carácter torcido, yo no debo confiar en la decencia de los lectores del blog de hacer lo propio y de solicitar permiso para poder compartir un enlace a mis escritos. En otras palabras, yo tengo que hacer que este blog sea una caja fuerte de hierro para proteger mis materiales porque la gente no es de fiar. ¿Conocen el dicho que versa “El ladrón juzga por su condición”?

Bueno siguiendo esta misma lógica, cualquiera que esté leyendo este blog, puede sentirse en toda libertad de ir a la botánica de estas personas y de tomar lo que gusten de los estantes sin miedo a repercusiones. ¿Por qué? Porque es la culpa de que gente quiera robar es de los dueños por tener materiales de valor a la venta que presentan tentación demasiado fuerte. Esta lógica dicta que es la responsabilidad de los dueños de instalar cámaras de seguridad para que nadie se robe nada.
Lo peor del caso, es que en comunicación con estos individuos, las cuales he grabado y documentado, esta no es la primera vez en que supuestamente plagian mis artículos en otros lugares, y por tanto ellos piensan que el yo reclamar mis derechos es una vendetta contra ellos en particular para hacerle pagar platos rotos ajenos. Estas personas piensan que el que yo reclame que alguien se robe mis escritos y los publique bajo un nombre ajeno es una venganza, ¡inaudito! Uno tiene que permitir, aparentemente, que alguien no solo se apropie de mis ideas, de mi relación con mi padrino como relatada en uno de los escritos plagiados, y quedarse de brazos cruzados. ¡Que descaro! Este es el primer caso documentado de plagio contra mi blog. Yo no me estoy vengando de nadie, estoy siendo honesta y apegándome a la verdad y a mis valores como olosha.

Esto nos deja con aun más interrogantes. ¿Cómo confiar en un olosha que administra una botánica donde se hacen pasar por conocedores a costillas de materiales plagiados? ¿Confieren credibilidad instantánea a oloshas y a otros que se las quieren dar de expertos en la materia foros como Facebook y otros medios sociales? La gente que esta hambrienta de consumir información tiene que tener cuidado de no ahogarse en la gula de un banquete instantáneo de conocimiento sobre los orishas.

En general, ¿qué nos indica el plagio y el robo intelectual que se comete en nuestra comunidad religiosa? Yo he visitado docenas de botánicas con anaqueles llenos de libros y folletos con casos descarados de plagio, todos a la venta.

¿Cómo confiar en un escritor que se roba materiales y los vende cuando no son sino basura robada? Y no lo digo por el contenido plagiado, lo digo por el asqueroso acto de robo. ¿Cómo confiar en botánicas que venden libros plagiados? Esos negocios están apoyando directamente el robo y lucrándose del mismo acto delictivo.

El plagio no está exento de castigo en nuestra sociedad. Existen leyes contra el plagio y el no conocerlas no excusa a nadie de infringirlas.

Como escritora, puede defender mis derechos de autora y voy a tomar acción contra quien robe materiales de mi blog.

Ya que los que cometieron el plagio tuvieron el buen sentido de retirar mis escritos, no voy, al momento a demandarles, pese a que luego de conversar con una abogada especializada en derechos de autoría e Internet estoy en mi derecho legal de hacerlo y de llevarlos a corte.

Moralmente, estas personas se comportaron de una manera poco adecuada al no ofrecer una disculpa pública y al tener la osadía de querer hacerse pasar por víctimas y de querer reflejar su culpa en mí, simplemente porque los agarraron con las manos en el proverbial jarro con las galletas.

¿Debemos de confiar en una fuente que se representa como expertos usando materiales robados para vender productos y sustentar su estatus en la comunidad virtual? Les dejo con esa interrogante.

Omimelli
Oní Yemayá Achagbá
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No estamos exceptos de la ley: El Sacrificio y desecho de animales en rituales de Santería

El disponer apropiadamente de restos de animales es un asunto de respeto.
El disponer apropiadamente de restos de animales es un asunto de respeto.

Cuando se trata del desecho de restos de animales utilizados en rituales, los oloshas enfrentamos un problema complicado. Según artículos recientes publicados en The Miami Herald (http://www.miamiherald.com/2013/01/06/3170090_south-beach-santeria-decapitated.html#storylink=addthis) y en el The Huffington Post (http://www.huffingtonpost.com/2013/01/06/goat-chickens-decapitated-south-beach-santeria_n_2422245.html), entre otros medios masivos de comunicación, se nos retrata a los santeros u oloshas como bestias que abusan de los animales torturándolos en rituales extraños y luego se deshacen de los cadáveres en una forma insalubre en lugares públicos. ¿Sabes una cosa? Los artículos describen con bastante precisión algunas de las realidades de la comunidad de la santería.

El hacer un sacrificio, ni siquiera el hecho a manos del más experto, no es un acto de gentileza. Un sacrificio es un intercambio de fuerza vital. Una vida debe terminar para que otra se mejore. Este final viene acompañado de dolor, no hay duda al respecto. Por eso la palabra sacrificio, de lo contrario, no lo llamaríamos sacrificio y sino fiesta. ¿No es cierto?

Sin embargo, los sacrificios deben hacerse de una manera humana y los restos deben desecharse siguiendo las normas de salud y seguridad locales. He aquí el meollo de nuestro problema múltiple:

Apropiándose de religiones tradicionales africanas

grew up in the hood (2)
En una sociedad moderna basada en el Internet, el apropiarse de religiones tradicionales africanas pasa con demasiada frecuencia. Se ve de todo, desde paganos eclécticos adoptando deidades, los que hacen aseveraciones comerciales de hacer conjuros y ser expertos en tradiciones de los orishas, los neopaganos vuduístas que también se han unido al grupo de los que adoptan practicas derivadas de las religiones africanas, en fin se ve de todo. Se puede argüir que las personas que están buscando establecer su reputación de ser expertos e iluminados es hecha de corazón y con buenas intenciones. El buscar la verdad no es cosa mala.

Desafortunadamente el buscar la verdad no es lo que siempre pasa. Si usted necesita que le saquen un diente, y va a atenderse con un estudiante interno que se ha leído un libro sobre ser dentista y decidió que arrancar dientes por paga con unos alicates mohosos, entonces se está buscando un problema gratuito. El apropiarse de culturas espirituales es el equivalente.

Un síntoma de apropiación es el aspecto monetario. Si, nuestras queridas religiones tradicionales africanas cobran por ciertas cosas y con toda razón. Hace falta experiencia, trabajo arduo y tiempo para aprender correctamente la manera de hacer las cosas en cada ilé o grupo. Hay que pagar derechos (cuotas). ¿Es posible consultar con un experto en cualquier otra rama sin pagar? ¿Te consultaría gratis un doctor? Sin embargo la ganancia monetaria parece ser la meta primordial de los problemas de apropiación que vemos y el comercialismo por parte de los que tienen tiendas por Internet. Los “Elekes de Damballah” fraudulentos, las botellas de tierra de Oya, las bolsitas estilo ‘mojo’ de Yemaya La Sirene y las bolsitas Gris Gris para trabajos de amor para homosexuales Pomba Gira son varias de las estupideces que se ven con más y más frecuencia en estas tiendas por Internet. Desafortunadamente uno de los aspectos de esta apropiación de elementos religiosos es la invención de cosas como estas que no existen en las tradiciones de donde supuestamente salieron. Hay que tener cuidado, mucho cuidado.
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En memoria de Mark Moellendorf también conocido como Aboudja Bo Houngan

R.I.P. Mark Moellendorf Aboudja Bo Houngan
La única clase de amor que lastima es la que se deja sin expresar, sin decir, sin vivir. Esta semana un amigo muy querido falleció, Mark Moellendorf también conocido como Aboudja Bo Houngan Asodwe kidi Rakonte DaGuinea La Menf’o. Me hubiera gustado tener mas tiempo para compartir con el, pero la vida no es siempre como quisiéramos o como deseamos. Por tanto nos quedamos con la esperanza de un mañana en el cual pudiéramos compartir más aun si sabemos que ya eso no es una posibilidad. El único mañana que nos queda ahora es la intersección que pueda o no producirse entre el mundo de los espíritus y el de los vivos.

Yo conocí a Mark en Austin, Texas hace 18 años. Nos conocimos por medio de Karelina Hartwell (ibae baye n’tonu, mi hermana de santo también conocida como Osha Lobi). De inmediato Mark y yo congeniamos porque el tenía un carácter fascinante, vibrante, verdaderamente único y con un sentido del humor travieso. Sin embargo, lo que mas me impresionó de Mark en ese entonces y siguió haciéndolo hasta que falleció fue su profundo amor por los Lwa.

Hay muchas historias que puedo contar sobre Mark y su interacción con los espíritus y con los Lwa, pero solo voy a relatar una o dos que sobresalen entre mis recuerdos. Ese otoño hacia frio en el área conocida como Hill Country en Texas donde nos reunimos en Dripping Springs para una actidad del CMA, un campamento en plena temporada de Samhain. Mark había organizado un servicio para sus Lwa o un Servis Lwa y estábamos ocupados ayudándole a organizar los detalles con Karelina. Continue reading “En memoria de Mark Moellendorf también conocido como Aboudja Bo Houngan”

Como probar a un guía espiritual

Interactuando con espíritus...una tarea difícil
En un momento u otro la mayoría de las personas que se hacen una lectura con un espiritista, o ya sea con un santero, palero, un mambo, houngan, o cualquier otro adivino profesional de la religión tradicional africana, encontrará que le dicen que hay un espíritu que le acompaña, o que le protege, o hasta que le está causando problemas en su vida. ¿Por qué? Seamos realistas, somos seres materiales impulsados por espíritus. Llevamos un espíritu por dentro de este cuerpo. Somos espíritus en un mundo material, sí el cantante inglés Sting está en lo correcto y lo bueno es que el tiene el talento que no tengo yo de decirlo con una buena canción “Spirits in the Material World”.

En cualquier caso, comprobar la validez de un espíritu es un proceso complejo que no se puede conseguir de la noche a la mañana. Hay una serie de elementos calificadores que son necesarios para categorizar un espíritu. Es importante poder trabajar con un espíritu que sea beneficioso y lo suficientemente avanzado como en su evolución como para proporcionar un buen consejo y ser un buen socio. Esta es la lista de elementos a tener en cuenta:
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