Experiencias con el espiritismo chino: Parte 3

Dinero para los espíritus con la imagen del Emperador Jade rodeado por los Ocho Inmortales.

A nivel personal, yo tuve una experiencia directa con el espiritismo Taoísta, el cual les narro sin comentarios. Esto paso a fin de la década de los 90 (probablemente en 1998; estoy casi seguro que fue antes del terremoto gigantesco Jiji el 21 de septiembre de 1999).

Un aspecto social de importancia en el Taoísmo son las procesiones religiosas. En Taiwán, los ídolos de los templos so colocados en palanquines y llevados por las calles acompañados de vivarachas bandas tocando tambores, gongs y una especie de trompeta china llamada suona la cual es extremadamente resonante. Hay gente que se pone disfraces de deidades que son el doble del tamaño de alto que una persona de estatura normal. Finalmente, las procesiones religiosas con gran frecuencia incluyen a los “Ocho Generales”, los cuales por general son (aunque no de manera exclusiva) hombres jóvenes que se maquillan con caras coloridas pintadas y saben hacer unas expresiones sumamente intimidantes. Por lo general llevan armas como martillos, sierras y picos. En muchas ocasiones se auto castigan con esas armas, sangrando y hasta entrando en trances. Tal como el nombre lo implica tienden a reunirse en grupos de ocho y por lo general hacen un círculo mirando hacia adentro donde bailan y exhiben sus herramientas en movimientos circulares.

A una cuadra de donde yo vivía en ese entonces, había fallecido un hombre adinerado y su familia había pagado para que se llevara una inmensa procesión en su nombre. La procesión se extendía serpenteando por el barrio y dándole la vuelta a la cuadra donde el difunto había vivido y la cual también era mi cuadra. Ahora bien, la procesión era tan grandiosa y larga que la gente que estaba en frente de la procesión aun no había comenzado a darle la vuelta a la cuadra. Esto retrasó el desfile completo. La gente que estaba impidiendo el paso no tenía otra opción que marchar adelante pero no se podían mover hasta que no se destrancara, lo cual no podía pasar sino hasta que la gente que estaba tras de ellos no se saliera del medio y así por el estilo.

Yo estaba de camino a mi apartamento para almorzar, y debo admitir que esta situación me resultó graciosa. Cuando llegué frente a la puerta de mi apartamento, el círculo de los Ocho Generales estaba justamente frente a mi puerta. Diferente al resto de la procesión, que estaba parada esperando a que el tranque en el tráfico se resolviera, los Ocho Generales estaban bailando en un círculo mirando hacia adentro.

Yo no estaba tomando esta situación muy en serio, ni me sentía con mucha paciencia, por lo que sencillamente caminé por entre medio del círculo y cerré la puerta a mis espaldas. En las escaleras conducentes al segundo piso, había un espacio de descanso con una ventaba que daba hacia la calle, por tanto, pausé allí para ver nuevamente lo que estaba pasando en la calle. Lo que vi fue uno de los Ocho Generales mirándome fijamente con ojos muy tristes. Claro, su rostro estaba pintado con unos colores chillones y con un maquillaje que a propósito asustaba, pero la impresión que me dio al alejarme y cerrar la puerta tras de mí fue que me habían echado una maldición.

En las semanas siguientes, pase por una serie de eventos raros. Ya de esto hace un número de años y no recuerdo con claridad todos los detalles, pero en general sentí como si la ley de Murphy estuviera trabajando horas extra para crear un interesante impacto negativo en mi vida por bastante tiempo. Todo esto terminó con un accidente de auto en el que uno de los pasajeros terminó sangrando profusamente aunque nadie tuvo que ser hospitalizado pero el vehículo fue pérdida total y quedó como chatarra.

Yo no soy un hombre dado a las supersticiones, pero llegó un momento cuando me empecé a sentir como si me hubieran echado una maldición. Por tanto, llegué a la conclusión de que fuese o no mi imaginación, iba a necesitar una ayudita y me dirigí a uno de los templos Taoístas más grandes de Taipéi, el que está dedicado a Guan Gong, el dios de la guerra y de los negocios. Fue allí donde hice una ofrenda de frutas e incienso.

Después de eso me sentí mejor y las cosas malas que me habían estado sucediendo se acabaron, o al menos, mi vida regresó al punto donde todo asumió el ritmo normal de sucesos en severidad y frecuencia. Hasta el día de hoy, aun no me decido si esos eventos fueron puramente psicosomáticos o unas serie de coincidencias ordinarias o tal vez algo más. Sin embargo, desde ese entonces he decidido tratar los actos rituales a mi entorno con mucho más respeto. Lección aprendida.

Dod Grile

About Omimelli

I am a Olosha or Santera and for years I have been at the service of the Orisha and the community. I am initiated to Yemayá and my father in osha is Aganjú. I am also an initiate of Palo Mayombe and hold the title of Yaya Nkisi. As part of my daily devotional I spend time at my bóveda and work with my spirits on regular basis.
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2 Responses to Experiencias con el espiritismo chino: Parte 3

  1. Anuman says:

    … el mar de historias que rodea el mundo espiritual aveces no convence a propios ni extraños… pareciera que estamos esperando a ser tocados por una varita magica, la cual nos dara la vision de “ver mas allá de lo evidente”… pero no sucedera asi. Es ahora y desde siempre que los espiritus, no has acompañado. Crease o no, asi ha sucedido y seguira sucediendo.

    Hola que tal, 🙂

    Disculpen mi mala educación, pero si no escribia como fluyo la idea lo mas seguro es que hubiera perdido el hilo conductor; felicitaciones extensas a los creadores y colaboradores de tan genial blog… Bendiciones para Uds. y los suyos. continuo mi lectura… 😀

    • Omimelli says:

      Anuman

      Es un gusto contar con tu visita y tus comentarios. Sigue explorando el blog y cuéntanos que te parece.

      Omimelli

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