Construyendo mejores ilés, los pilares de nuestra religión© Lukumí

Parte de este capítulo de la historia de Cuba es la Operación Pedro Pan donde 14,000 menores cubanos salieron de Cuba sin estar acompañados de sus padres quienes temían cuál sería el impacto de la revolución en sus hijos.

Esta es la introducción a una serie de artículos dedicados a explorar a fondo nuestra estructura religiosa principal: los ilés o casas de santo. Los artículos están destinados no sólo a ser un comentario social e histórico, sino también, a motivar a la reflexión y tal vez a ser incluso una guía para los mayores de los ilés que se enfrentan a la tarea de mantener la unidad y la integridad de nuestras comunidades. Los artículos examinarán los cambios que afectan los ilés como estructura social primaria de nuestra religión y su impacto en nuestra religión es una tribal.

Los Lukumí no son el único grupo religioso que enfrenta a los desafíos de nuestra exigente sociedad y sus cambios acelerados. Todas las religiones tradicionales africanas (RTA), y, en general, todas las religiones enfrenta estos cambios y retos cada día. La diferencia es que las religiones centralizadas tienen poderosas estructuras organizacionales que hasta ahora han ayudado a combatir el embate de estos cambios. Sin embargo, hay mucho que decir sobre la agilidad que tienen los ilés para responder y adaptarse rápidamente a los cambios críticos sociales y esto se debe a que son unidades más pequeñas y descentralizadas, donde el poder reside en manos de los mayores del hogar y de los ancianos de los cuales esos ilés más jóvenes emergieron. Sin embargo, nuestra esta flexibilidad también puede ser un talón de Aquiles si no se mantienen bajo un estricto sistema de controles y equilibrios.

La Revolución Cubana iniciada por Fidel Castro en 1959 comenzó la primera ola masiva de reubicación de santeros principalmente a los Estados Unidos y a Puerto Rico y en menor medida a otros países de América Latina y Europa. Este proceso no se llevó a cabo de golpe sino que se extendió hasta 1962. Fue en los Estados Unidos y Puerto Rico, donde 153,000 aproximadamente cubanos (una gran cantidad de ellos en eran blancos, provenientes de zonas urbanas en La Habana, sabían leer y escribir en inglés, eran bien educados y provenían de familias pudientes) que podrían ser clasificados como “refugiados políticos “se establecieron, y algunos de ellos trajeron consigo su religión.

Fidel Castro, el instigator de dos emigraciones masivas de cubanos

La santería no era cosa extraña para ninguno de los dos países, pero definitivamente esta llegada de exiliados representó un importante fortalecimiento para las pequeñas comunidades de Lukumís que existían antes de la Revolución Cubana. Al igual que con los esclavos que llegaron a América, los cubanos se aferraron con fuerza a sus creencias como un componente esencial de su identidad nacional. Al hacer frente a la adversidad y a la supervivencia en un ambiente extraño y en el extranjero, no hay nada como la fuerza de una fe compartida para unir a un grupo de individuos.

La Santería y sus líderes emergentes (oloshas) tuvieron un rol mucho más profundo para los exiliados ya que brindaron en un entorno familiar más que un oasis espiritual Los ilés se convirtieron en una manera de conectarse con compatriotas que entendían sus necesidades, su lenguaje y la lucha profunda ante el verse desplazados y aislados de Cuba y de su cultura.

Después de la Revolución cubana, se produjo un período de crecimiento manejable que yo veo literalmente como un período de gestación antes de que la Santería cotidiana en partes de Norte América con la fuerza que la caracteriza. En ese periodo se consolidaron las bases de muchos ilés fueron consolidados en el exilio. El éxodo del Mariel en 1980 trajo consigo a 120,000 cubanos. Estos nuevos exiliados diferían del primer grupo de exiliados en que estaban compuestos por la clase trabajadora con bajos niveles económicos y sociales. La mayoría de ellos eran creyentes en los Orishas. Durante la década de los años 90 unos aproximadamente 40,000 balseros llegaron a las costas de la Florida, agregando a la creciente población cubana.

Al tomar en cuenta el gran número de refugiados y la creciente hambre por lo que en América del Norte se percibe como una religión exótica, vemos que hay un terreno fértil para el crecimiento de la religión y de personas que vieron las prácticas Lukumí como una forma de ganarse la vida. La comercialización de la religión es en esencia lo que nos ha metido en problemas hoy en día, donde la religión es de consumo general y se vende a cualquier persona que tenga el dinero para pagar por ella, creando el caos en una sociedad tribal que de otro modo era bastante estable.

Continuará …

Omimelli
Oní Yemayá Achagbá

About Omimelli

I am a Olosha or Santera and for years I have been at the service of the Orisha and the community. I am initiated to Yemayá and my father in osha is Aganjú. I am also an initiate of Palo Mayombe and hold the title of Yaya Nkisi. As part of my daily devotional I spend time at my bóveda and work with my spirits on regular basis.
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2 Responses to Construyendo mejores ilés, los pilares de nuestra religión© Lukumí

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