Crónicas de un joven awó: 3ra parte

Crónicas de Ogbe Ate

Cuando llegó el momento, estaba contento que mis años de escuela superior habían terminado. Aunque tenía un patrón de vida nocturna que se puede considerar como “interesante” (recuerden, siempre estaba en tarimas tocando música), yo de verdad era un “nerd”. Tenía unos espejuelos horriblemente feos, pelo grande y largo en un bonche al frente al estilo Mullet (¡gracias, Mami!) y como era más un intelectual y lector que un atleta (el que era atlético era mi hermano, el Señor Basquetbolista…) pues yo no era un galán con las nenas. Mi experiencia en la escuela superior fue una bendición mixta. Yo reconozco que tuve una excelente educación y unas clases y maestros interesantes. Pero, por el otro lado, esos días fueron unos llenos de muchas pruebas y de sentimientos de no ser lo suficientemente bueno para nada. Nunca fui uno de los estudiantes populares y siempre me apegaba a un pequeño círculo de amistades, la mayoría eran intelectuales o grupos de muchachos Latinos y Afro-Americanos.

Había oído de la Escuela de Música Berklee College y estaba considerando continuar mis estudios allá. Pero, mi padre estaba preocupado que no obtendría una educación completa en ese colegio por lo que me sugirió que fuera a una de las universidades locales, que por casualidad era el recinto principal de esa universidad estatal. Durante los veranos, esa universidad organizaba conciertos de jazz con artistas como Billy Taylor, Max Roach, Poncho Sánchez, Manny Oquendo y Libre, etc. Mi padre pensaba que el departamento de música en esa universidad sería lo suficiente riguroso para darme la educación musical que necesitaba, mientras que también obtendría una educación liberal en una universidad grande. Contrario del prototípico personaje de la juventud norteamericana en la televisión, yo no tenía grandes problemas con mis padres y no sentía un deseo de viajar a través del país hacia un colegio distante. Solicite solamente a esa universidad y fui aceptado.

Mis años universitarios fueron….interesantes. Solamente dure año y medio en el departamento de música, antes de hacer la decisión de salirme. Participé en una gira con la Jazz Big Band de la universidad a través de la costa este de los Estados Unidos. Hasta ganamos un torneo por ser la mejor banda universitaria de jazz y abrimos un show para el jazzista famoso, Maynard Ferguson. Tuve algunas experiencias muy gratas como “percusionista” de la agrupación ya que nunca me dejaron tocar batería en la agrupación, esa plaza se la dieron a bateristas más entrenados en el género del jazz. Esto, claro está me llenaba de frustración porque no me permitía la oportunidad de desarrollar mi técnica de batería. El director del departamento de jazz tenía una reputación por ser un cab… con cierta gente, por lo que era cosa de tiempo el que tuviésemos un encontronazo. Yo decidí irme del departamento y él, gustosamente, firmó los papeles para que fuera. En el desenvolvimiento de la vida, resulta que después, como músico profesional, compartí tarima con él con varias agrupaciones y su personalidad había cambiado. Después me entere que todo el estrés, irritación y temperamento difícil que tenía era dado a que estaba casado (en esos tiempos) con una mujer que le hacia la vida un infierno. Desde ese tiempo, se había divorciado, casado otra vez y había tenido un hijo que era la belleza más linda para él. Finalmente, había encontrado un balance de vida que le funcionaba.

Mí salida del departamento me condujo hacia otra de mis pasiones: el debate público. Ingrese en una especie de programa “pre-Legal”, porque la universidad no tenía un programa pre-Legal organizado. Fuera de la música, leía muchos libros de historia y política y era influenciado fuertemente por las escrituras de personajes como Pedro Albizu Campos, Juan Mari Brás, Rubén Berrios, Malcolm X, Nelson Mandela. Etc. De verdad era un izquierdista completo. Tenía posters de Che Guevara y Albizu en mi dormitorio, banderas de Lares y de Puerto Rico en las ventanas del dormitorio, y hasta tenía una barba similar a la que tenía el Che. Como dice el dicho norteamericano, “la manzana no cae muy distante al árbol que la crea”. Como un estudiante, siempre estuve envuelto en muchas causas estudiantiles y me encantaba tener debates públicos y conflictos políticos con el Club Republicano (¡que eran mis archienemigos!). Cuando pienso en esos días, es posible que esos fueran los primeros momentos donde mi personalidad “Shangó” salió a relucir. Daba unos discursos apasionados al frente de miles de estudiantes simpatizantes. Una vez, hasta fui el que abrió el evento de Ralph Nader cuando paraba por nuestra universidad para promover su campaña presidencial del 2000. Yo no era muy partidario de Nader, pero quien podía negar la oferta de poder dar un discurso al frente de tanta gente. Después, oí por parte de mi padre que uno de sus amigos había ido al discurso de Nader y le había comentado a mi padre, “tú sabes que….tu hijo dio un discurso mucho más interesante que el de Nader”. Con la popularidad de esos incidentes y con esa nueva comodidad con que lo hacía, empezaron a aparecerse las primeras mujeres de mi vida. Los días de anonimato de escuela superior ya habían terminado….fue como si Shangó finalmente se dijo, “Está bien, está bien….este es uno de mis hijos…no lo puedo dejar al descubierto…” ¿Qué hijo de Shangó puede vivir una vida con privaciones y sin mujeres? Todavía no conozco a ninguno.

Me gradué de la universidad con un Bachiller en estudios Legales y me llené de un fuerte sentimiento nostálgico que me hacía querer regresar a Puerto Rico. En uno de mis viajes regulares de verano a la isla, visité la Universidad de Puerto Rico y su Departamento de Derecho. Hasta tomé una solicitud, pero eso no estaba deparado para mí. Uno de mis jefes de trabajo en la universidad me ofreció toda la matrícula pagada si trabajaba como asistente en su oficina. Tenía que buscarme un enfoque de estudio que me interesara, porque el Juris Doctor no era ofrecido en esa Universidad. Ya que era un fanático de la discusión política, decidí estudiar una maestría en Ciencias Políticas. Tan rápido como lo había empezado, lo había terminado. Me mude de mi casa con una novia que tenía a ese tiempo y seguí estudios doctorales en la misma materia. Durante ese tiempo, uno de los Osogbos importantes de mi vida apareció: Osogbo Intori Eledda. “Negatividad por tu propia cabeza”.

Sin dar muchos detalles, vamos a decir que escribí un ensayo que me metió en problemas. Estos eran los días de histeria patriótica después del ataque el 9-11 en Nueva York. El criticar a la sociedad en esos días no era bienvenido y sí fuertemente castigado. Siendo el omó Shangó que era (pero no sabía), me metí completamente en una controversia nacional y mis pensamientos se hicieron públicos. Los medios de comunicación se volvieron locos con mi ensayo y como consecuencia, me tuve que ir hacia Puerto Rico para escapar la atención de la prensa. Caí en la casa de mi abuela en Humacao. Me paraba en la noche mirando hacia afuera de la marquesina hacia las palmas que se movían de lado a lado con el viento, mientras pensaba: “Dios mío… ¿qué hice?”

Este incidente fue uno de los más importantes en mi vida.

Había dejado a mi novia en los Estados Unidos. Había dejado todas mis posesiones excepto un bajo eléctrico, mis libros, y mi computadora portátil. Rápidamente, me aburrí de estar en la casa de mi abuela y ordene 3 congas por Ebay e hice que me las enviaran a Puerto Rico. Me pase los próximos 3 meses practicando y aprendiendo por mi cuenta cómo tocar congas (el instrumento más difícil del trio de percusión de congas, bongós y timbales). Como dice el Oddun Oshe Melli, “perdiendo se gana”…había perdido dinero, mi reputación, mis estudios doctorales….pero había desarrollado una técnica más avanzada de cómo tocar congas. Sin saberlo, había desarrollado mi técnica de conga tanto que músicos empezaron a llamarme más para tocar congas que otros instrumentos.

Empecé a extrañar a mi novia, la invite para Puerto Rico, pasamos algunas semanas en Puerto Rico pero me di cuenta que Puerto Rico no tenía nada para ofrecerme. No conocía a nadie, ninguno de los contactos de mi padre me estaban llamando para trabajar, y la economía estaba por el piso. Con poco dinero en la cuenta, decidí seguir a mi novia hacia la casa de sus padres en una región entre dos ciudades capitales de dos diferentes estados.

Mi vida ahí fue muy miserable. Había perdido toda mi dignidad como hombre, literalmente teniendo que dormir en un colchón en la sala de la casa de su familia. Como eran asiáticos, era común para ellos tener mucha de su familia extensa y amistades en su casa a cualquier tiempo, pero para mí era la marca de humillación. Aquí estaba yo, un hombre de 25 años, con una maestría y teniendo que depender del sostén económico de asiáticos pobres. Los orishas me habían dado una experiencia de aprendizaje. Después de algunas noches llenas de mucho llanto y dolor personal, resolví que iba a encontrar un trabajo. Comencé a enviar solicitudes a muchos lugares y encontré un trabajo como un consejero académico en un colegio cercano. Mi trabajo ahí era muy rutinario y aunque me gustaba trabajar con estudiantes latinos-afro-americanos necesitados, mi pasión por la música me seguía llamando. Encontré una satisfacción parcial tocando sin paga una noche por semana algo de música latin-jazz, pero prácticamente tenía pocos ingresos como músico. Estaba deprimido, me sentía como un hombre que aún no se había no desarrollado y no estaba seguro si estaba enamorado de la mujer que era mi novia. Tuve que reflexionar seriamente y decidí volver a enfocarme en “lo básico”. Decidí regresar a la región donde vivía mi padre y reconectar con músicos de esa área. Esta decisión incluía romper mi relación pero resulto ser exactamente el camino que tenía que seguir…

En la próxima parte, voy a detallar como los orishas, por anya, ¿me encontraron….o los encontré yo?


Awó Ogbe Ate

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5 Responses to Crónicas de un joven awó: 3ra parte

  1. Gloria says:

    Gracias,esperaba esta parte con gran curiosidad y ya dando forma a lo que con tantas y tantas ganas queria saber VAMOS bien,aparte de ver como crece y se va forjando un omo ashango,estoy encantada con tan estupendo articulo,espero por el proximo….gracias

  2. Yeguede Comenta: says:

    Tu historia esta tan interesante que a mi no me gusta leer y me mantuve leyendo hasta que termino esta parte. Una pena que ahora tengamos que esperar un tiempo en lo que terminas la redaccion y por ende su publicacion. No se como vaya hacer tu final o no final por lo menos hasta tu vida presente. Pero esto es un buen ejemplo de ubicacion. Dando vueltas y vueltas para tratar de decifrar que es lo que la vida o el mundo nos deparara. Se y estoy ancioso por leer la continuacion de tus cronicas y estoy casi seguro que tiene un desenlace mas ubicado, firme y seguro para tu vida carrera y el mundo religioso.

  3. Annie says:

    Awo Ogbe Ate. Iboru Iboya Iboshishe gracias por tu escrito espero que al final decidas compartir con nosotros mas de tus experiencias vividas en la Religion y en la musica… mis respetos y mil bendiciones.. Su Abure Annie Lizardi.

  4. Awo Ogbe Ate says:

    Claro…ya la parte 4 y 5 estan publicados en espanol e ingles. Y si, estoy seguro que les gustara. En el futuro, con el permiso de Omi Melli, seguire aportando de vez en cuando sobre temas religiosas. Mucho ashe y alafia a todos. Ogbo ato asure iwori wofun.

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