Crónicas de un joven awó: 5ta parte

Crónicas de Ogbe Ate

En el viaje de regreso de Nueva York, Oyugbón se acomodó mirando hacia atrás para poder vernos porque íbamos en la segunda hilera de asientos de la van y me dijo al frente de Padrino, “mira, XXXX, este es el tipo que quería presentarte. Padrino, él es muy inteligente, muy intelectual y muy comprometido. Yo quiero ayudarlo a recibir el juramento pero necesita primero los Guerreros y la Mano de Orula. Tu puedes ayudarlo con eso”. Padrino se volteó hacia mí y me miro con ojos que no se comprometían a nada. Respondió, “veremos…dame una llamada y lo discutimos”.

Espere una semana para darle la llamada y finalmente lo hice. Después de un saludo pequeño, empezamos a discutir el tema. “¿Qué haces mañana? Yo tengo que ir a tu ciudad mañana para manejar unas cosas de negocio….dame tu dirección y te veo a las 6:00”. A las 6:00, el timbre de mi casa sonó y ahí estaba Padrino, pero esta vez vestido en un traje de negocio, con pantalones gris oscuro, chaqueta del mismo color y corbata. Me recordaba a la vestimenta preferida de Oyugbón. No tenía puesto eleke alguno ni tampoco su iddés. A través de una conversación no relacionada, el finalmente me planteó una pregunta inesperada. “¿Y pa’ que tú quieres meterte en esta religión?” El tono incisivo y casi burlón de su voz me tomó por sorpresa.

“Sabes que…no sé cómo responderte a esa pregunta. Alguna gente entra en las religiones porque se sienten perdidos o vacíos por dentro, pero yo no. Yo estoy contento. Tengo todo lo que necesito: una novia muy buena, una casa buenísima, un salario y estoy contento en la música. Si tuviera que analizarlo, estoy entrando en esta religión porque por mucho tiempo, era un mundo que me rodeaba y quería saber más sobre él. Pero, no era posible para mí porque era un blanquito…tu sabes….y para la mayoría, todos los rumberos o tamboreros que eran miembros de la religión eran negros de Loíza, Carolina, Santurce, San Juan, etc. Aunque era un amigo cercano de ellos, esa vida religiosa y cultural no era parte de mi realidad. Después, conocí a Oyugbón y quería estar envuelto en todo lo relacionado a los batas. De verdad, esa es la única conexión con esta religión”.

Rápido, me respondió, “Si, pero la raza no tiene que ver nada con esto…todos somos parte de su creación. Eso es bueno que esas sean tus razones, porque esta no es una religión para hacer dinero. Creo que es lo contrario, en esta religión, posiblemente pagaras más que en otras”. Eso le hizo sonreír y yo en tanto pensaba, “oh mierda…no me digas eso…” Próximamente, me pidió que le trajera un vaso de agua y se acomodó en el piso de mi comedor sentado de espaldas a una de las paredes. Ese comportamiento me pareció inusual…aquí estaba un hombre vestido en ropa de negocios sentándose en el piso recostado de una pared de mi comedor. “Oye… ¿no quieres sentarte aquí en esta silla…a la mesa?” “No, no, aquí estoy bien. No te preocupes…tienes el agua?” Pensé que quizás prefería el piso por alguna razón y le busque su agua. Cuando regrese, estaba sacando una cadena de metal con 8 caparazones de cocos pequeños, de un bolso pequeño que tenía en su bolsillo. Con ella, también saco una piedra blanca y una semilla color marrón oscuro de casi el mismo tamaño. Se tocó la cabeza con la piedra blanca, se susurró algo y empezó a tocar la cadena, “otá losiguayú” y después cogió la semilla negra diciendo, “oyumakunló”. Agarró los dos, los sacudió entre sus manos a manera de maraca, y después los separó al frente de él, uno a su derecha y el otro a la izquierda. “ifareo…adaché”. Dejo caer la cadena…la recogió otra vez…y la dejo caer otra vez. “Ok…este ékuele me está hablando. Podemos seguir…siéntate en una de esas sillas, pero tráela aquí y pon tus pies sin zapatos frente a mí”. Tomó el vaso de agua y empezó, “moyugba…moyugba olofin, moyugba…”. Recito por unos 4 minutos corridos en un Yoruba súper rápido…no me podía imaginar cómo podía memorizar tanto en otro lenguaje. No me acuerdo mucho sobre el resto del procedimiento, excepto que consulto una deidad sobre si debía o no debía recibir los Guerreros. Aparentemente, la deidad le había respondido que los Guerreros serían un paso beneficioso para mi vida. Procedió entonces a adivinar cuál de los caminos de Eshú caminaba conmigo. Resulto ser el Eshú Ayé, el que vive dentro de una concha de mar; el Eshú de abundancia, que vive cerca del mar y que es el que viaje el mundo. Después que habíamos terminado de verificar toda la información que se necesitaba, me dio algunas sugerencias que salían de los “signos” y confirmo que sí, que Orunmila estaba de acuerdo que mi vida iba bien. Me llamaría cuando los Guerreros estuvieran preparados.

Dos semanas pasaron y acordamos reunirnos en su apartamento en su ciudad. Ya era invierno y la temperatura estaba menos 30 grados Fahrenheit. Él estaba casado con una mujer norteamericana que, aunque lo aceptaba a él y su religión, no estaba necesariamente interesada en estar muy cerca de ella. Él siempre era cuidadoso de hacer sus trabajos cuando ella no estaba en deferencia a ella. Nos ubicamos afuera en un balcón debajo del primero piso, serían como las 10 de la noche. El brincó del balcón hacia los terrenos del primer piso del complejo y dio una mirada a los alrededores. Luego regresó a su balcón y me dijo, “uno nunca puede estar muy seguro…no quiero que alguna persona nos vea…vamos a terminar esto”. Puso un montón de objetos en el piso: una concha de mar que estaba llena de cemento y que tenía un cara extraña hecha en el cemento, un caldero de metal pequeño con varios objetos de metal adentro y una copa de metal con un gallo en el tope. Él también tenía su propio juego de objetos, pero su caldero de metal era gigantesco y tenía machetes, palos y otras cosas adentro. Lo que pasó después fue cosa interesante….pero una iniciación secreta que no puedo revelar. Pero, es suficiente con decir que de la forma que el procedimiento fue muy interesante.

Contrario a como asumo sería la experiencia habitual en un clima tropical, nosotros hicimos la ceremonia en una temperatura de 30 grados. Los dos estábamos congelados y lo único que podía pensar en era, “muchacho…si nos vieran otros Santeros hoy…”. Me daba risa lo ridículo y extraño de todo. Al finalizar todo yo tenía mi propio juego de Guerreros al lado de mi puerta en mi casa esa misma noche. Con las sugerencias de mi Padrino más lo que leía en documentos que estudiaba, ya sabía lo que tenía que hacer para cuidar a mis primeros orishas.

Un mes después, Antonio, Oyugbon y otro hombre llegaron a mi puerta para el juramento en Anya. Había limpiado mi garaje, comprado todos los materiales necesarios y me había preparado mentalmente para el proceso. Había oído rumores de lo que pasaría adentro y sabía que iba a ser duro. Después de 10 horas difíciles, salí de mi garaje un omó-Anya y un mes después, me presentaron a los batas en una ceremonia grande (más de 40 santeros estuvieron presentes) en Nueva York. Pedro Martínez, un percusionista y akpwón afro-cubano y sobresaliente, participó como uno de los tamboreros y akpwón de la ceremonia. Estaba en la compañía de los mejores percusionistas de Nueva York…muchos eran miembros de varios grupos en la ciudad. Todos fueron corteses y me dieron la bienvenida al grupo de hermanos tamboreros mientras intercambiábamos números de teléfono y nuestra información de Facebook. Hey, esto es la Santería moderna…nada de “emails” aquí.

Paso un tiempo antes de que pudiera recibir mi Awofaka (Mano De Orula). Padrino tuvo unos problemas personales y tuvo que resolverlos antes de poder continuar mis iniciaciones. Nos habíamos reunido en Long Island en la casa de unos iniciados jamaiquinos y recibí mi Awofaka después de tres días de ceremonias. Estaban lleno de anticipación sobre cuál era el orisha que iba a reclamar mi cabeza y lo que iba a decir mi itá. Cuando el momento llego, estaba muriéndome de la anticipación (dos personas habían ido antes de mí y habían tomado 4 horas para terminar sus consultas). Padrino estaba sentado contra una pared con un tablero redondo de madera con una especie de arena blanca y semillas marrones en sus manos. Me dio instrucciones de sentarme al frente de él y empezó a hacer varias preparaciones y después me pregunto, “¿Cuál orisha tú quieres?” La pregunta me resulto extraña… ¿podíamos elegir nosotros? De verdad no había pensado mucho sobre ese tema, pero de repente, la canción “Que Viva Shangó” me llegó a la cabeza…era el único orisha que me pasaba por la mente. “Shangó…dije…no sé…” Padrino empezó a preguntar. Tomó las semillas de su mano derecha con la izquierda. De vez en cuando, paraba y marcaba o una línea o dos líneas en la arena. Cuando termino, me pregunto, “¿qué tienes en la mano izquierda?” La piedra blanca estaba ahí. “Sí…eres un hijo de Shangó”.

Él siguió el proceso, marcando otro signo y cuando termino, dijo, “osalofobeyó (Osá Ogbé). Recitó algo que le salió de la memoria, “Donde nacen los aparatos musicales. La persona tiene un talento en las manos y vive de ello”. Sonrió y miro a los otros babalawos presentes. Uno de ellos le pregunto, “¿qué…éste es músico?” Asintió con su cabeza dándole saber que sí. “jajaja….Orula nunca falla…NUNCA falla…muchos músicos tiene Osá Ogbé como signo”. Mi padrino estaba preocupado por otro aspecto del signo. “Osá Ogbé también marca la separación del awó y el ahijado por la falta de atención del awó…jummmm….” Yo me quede callado. Muchas veces había sentido que mi Padrino no me estaba prestando mucha atención, pero había decidido quedarme callado porque sabía que él estaba teniendo problemas personales. Se sentía como una falta de paciencia y respeto seguir imponiéndome sobre cuando me iba a hacer las iniciaciones.

Él siguió el proceso, marcando otro signo y cuando termino, dijo, “osalofobeyó (Osá Ogbé). Recitó algo que le salió de la memoria, “Donde nacen los aparatos musicales. La persona tiene un talento en las manos y vive de ello”. Sonrió y miro a los otros babalawos presentes. Uno de ellos le pregunto, “¿qué…éste es músico?” Asintió con su cabeza dándole saber que sí. “jajaja….Orula nunca falla…NUNCA falla…muchos músicos tiene Osá Ogbé como signo”. Mi padrino estaba preocupado por otro aspecto del signo. “Osá Ogbé también marca la separación del awó y el ahijado por la falta de atención del awó…jummmm….” Yo me quede callado. Muchas veces había sentido que mi Padrino no me estaba prestando mucha atención, pero había decidido quedarme callado porque sabía que él estaba teniendo problemas personales. Se sentía como una falta de paciencia y respeto seguir imponiéndome sobre cuando me iba a hacer las iniciaciones.

Ellos siguieron con la iniciación, buscando si venía en iré o en osogbo. Me decepcioné un poco cuando vi osogbo…osogbo iká arayé (negatividad por causa de enemigos). Me preguntaron si había tenido algunos conflictos recientemente. Rápidamente me acorde que me habían botado de una agrupación de musical por diferencias con el director (la primera vez que semejante cosa me había pasado en mi vida). “Ahí lo tienes….Osalofobeyó es un signo donde la persona se trae sus propios problemas porque pueden aparecer arrogantes. Él se crea sus enemigos. Tú tienes que moderar tu comportamiento. Cuando vayas a trabajar la música, vete y toca…cuando termines, coge tu cheque y vete para tu casa. Ningún chisme y ninguna discusión. Si tienes que discutir algún tema, siempre con mucho tacto y paciencia. No le des ningún espacio a que la gente piense que tú eres arrogante”. Era una sugerencia que mi propio hermano me había dado un mes antes. Yo sabía que lo que me decía Orunmila era verdad. Me dije a mi mismo que tenía que moderar mi comportamiento aún más.

Empezaron a organizar sus materiales para terminar la iniciación cuando me acordé de algo. “¿Qué dijo el signo sobre mi futuro…voy a ser santero o babalawo?” Parece que la pregunta incomodó un poco a Padrino, “bueno…tus signos son signos asociados con un camino a Ifá, pero…”. Otro babalawo lo interrumpió, “pregúntale a Orula, asere…él sabrá”. Padrino estaba cansado de un largo día de consultar, pero se sentó otra vez al frente del tablero y colocó la otá sobre mi frente, “Orunmila, tiene XXXX camino a Ifá” Empezó a tirar los ikines en sus manos y a marcar el signo. Al terminar, los otros babalawos empezaron a sonreír, diciendo, “jajajaja….asere…tenemos a un futuro Oluwo aquí…”. Padrino todavía estaba trabajando con los Ikines, pero dejo salir un comentario resignado, “si, hermano…”. Cuando terminó, colocó los Ikines en una jícara y se recostó contra la pared, mirándome a los ojos, como diciendo, “que bueno…mira en que problema me has metido”. “Si, tienes un camino a Ifá…” me dijo.

No podía creer lo que había pasado. Después de dos años de desarrollo dentro de la religión y después de haber entrado en ella principalmente debido a mi interés en los tambores batá, ahora estaba aquí yo enterándome que era un hijo de Shangó y que tenía un camino abierto a ser un babalawo. Padrino estaba conversando con los otros oluwos, “Este que está aquí. Este me seguía preguntando cuando le iba a dar la Mano De Orula…ha querido hacerlo por meses. Y te voy a ser honesto. No le iba a tomar como ahijado. No por nada malo, pero ya yo he tenido experiencias malas con ahijados en Puerto rico y no estaba buscando tener otro ahijado. Yo tengo mi propia vida que vivir. Pero, Orula me dijo que tenía que parar de negarle la ayuda a la gente que venía a mi puerta y después de leerme, le conocí. Para mí, era ya una obligación de seguir lo que me decía Orula. Pero, nada, no te preocupes. Pégate mucho a mí, se humilde, estudia, y, si quieres hacerte Ifá, te llevo a Cuba para hacerlo, donde es menos costo” .

Por una década había querido visitar a Cuba…me encantaba su música, su historia política era un interés personal para mí. Había leído varios libros sobre su Revolución, sus líderes, sus logros y sus pérdidas. Quería visitar la isla antes de que la Revolución hubiera terminado. “Vamos…cuando podemos hacerlo, le pregunte a Padrino. “Enero…tienes tiempo en enero”. Por suerte (o destino de los orishas), me habían despedido de mi trabajo. No tenía obligaciones de empleo o de tiempo. “Enero es perfecto…vamos a hacerlo en ese mes”.

Estaba encaminado para completar mis iniciaciones…

Awó Ogbe Ate

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3 Responses to Crónicas de un joven awó: 5ta parte

  1. marlene leiva says:

    Que interesante historia, solamente habia escuchado la palabra en si de la santeria, pero todo es un proceso, estoy muy inpresionada con esta historia, tengo varios dias de estar queriendo conseguir informacion de la religion y no habia logrado maneras como enriquecerme, no es muy facil decir padrino, adorar a todos los santos asi por asi, para que todo nos salga bien tenemos que conocer muy bien de la religion, estoy muy agradecida con su informacion, que reciba muchas bendiciones .

    • Awo Ogbe Ate says:

      Mariene,

      Tambien lo fue para mi. No es facil doblegarse al frente de los Orishas o de la logica/pensamiento de otra persona. Y, aunque le tengo respeto a mi propio padrino, yo personalmente soy una persona que piensa mucho sobre las cosas. Mi padrino le gusta eso. Hay otros padrinos/madrinas que no. Es importante encontrar un padrino/madrina que sea compatible con la forma de ser de la persona.

      Gracias por las bendiciones. Ogbo Ato Asure Iworiwofun.

  2. Annie says:

    Abure no te tardes tanto me quedo con deseos de continuar la lectura… Iboru Iboya Iboshishe…

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