La Santería y el misterio de los nombres de los Oloshas

¿Qué significa el nombre de un olosha?

El concepto de la muerte y el renacimiento es compartido por muchas religiones y la Santería no es la excepción a este ritual. Hay grandes cambios para el iyawó una vez cruzado el umbral del Igbodu y habiendo salido con éxito del proceso de kariosha. El cambio fundamental es uno de renacimiento y de cada recién nacido necesita un nombre. El proceso de selección del nombre de un iyawó requiere una cuidadosa consideración y no sólo la aliteración de las palabras que suenen bien en yoruba o en Lukumí dependiendo del conocimiento lingüístico del oriaté oficiante (olosha principal que dirige la ceremonia de kariosha) y de los padrinos.

Hay dos elementos principales que deben tenerse en cuenta al nombrar a un iyawó:

1. Oddú
2. Orisha

Por supuesto, a este proceso no se le debe quitar un tercer elemento que es la inspiración, pero la inspiración no debe ser de forma libre o a lo loco, debe estar basada en el conocimiento profundo de los dos componentes antes mencionados.

Yo presto mucha atención a los signos que comienzan a manifestarse en el Ebbó de Entrada (el primero ebbó para el iyawó en el proceso de kariosha) y de la oddú que se manifiesta durante el lavatorio (proceso ritual de lavado y consagrar las piedras y las caracoles de los orishas nuevos), esto se debe a que los oddú comenzarán a arrojar luz sobre la personalidad del nuevo iyawó, así como las particularidades de los orishas que vivirán con el iyawó a partir de ese día.

Hay quienes les gusta mantener sus nombres de iniciación privado porque compartir este nombre es compartir una parte de su esencia fuera de los confines de su ilé, y por lo tanto, optan por utilizar un apodo en Lukumí cuando están en funciones públicas. Creo que es una preferencia personal, sin embargo, hoy en día la mayoría de iniciados ni siquiera consideran tal medida.

¿Cuál es la clave detrás de estos nuevos nombres?

En realidad, es bastante interesante, el nombre en la tradición Lukumí no sólo designa a la persona, sino que también puede describir las circunstancias en torno al nacimiento de la persona, así como señalar con una gracia y tal vez incluso los retos que el nuevo iniciado habrá de enfrentar durante el resto de su vida.

Los que me conocen en persona saben que soy particular, acerca de los nombres y sobre todo de las palabras que utilizo. Les comparto la historia tras mi propio nombre. Mucho antes de que hiciera kariosha decidí que necesitaba un apodo de autora. Yo quería un nombre que reflejara la influencia de Yemayá, porque cuando yo tenía unos 6 años de edad, María Remedios, un babalosha mayor hijo de Oshún y residente de Puerto Rico, me había dicho en una visita que le hice con mi mamá que yo era una hija de Yemayá. El misterioso sonido de esas palabras se quedó en mi mente por años. A mi parecer en ese entonces Yemayá fue asociada inmediatamente con el color amarillo. Es cierto que esto da un poco de gracia, pero no se ría de mí en aquel entonces porque a penas era una niña. Para mí ese nombre tan dulce “Yemayá” me sonó como si estuviera ese santero hablando de “yemas” de huevo, por lo que en mi mente surgió una asociación con el color amarillo. Claro no se le puede culpar a la mente por hacer una asociación libre que a fin de cuentas me sirvió para nunca olvidar ese nombre misterioso y fíjese mi cerebro no estaba lejos de la realidad que se manifestaría en mi vida como ya verá.

Ya casi a los 30 años de edad y habiendo confirmado por medio de adivinación que en efecto Yemayá es mi orisha tutelar, me di a la tarea de seleccionar un pseudónimo de autora que honrara a Yemayá, pero a su vez mi amor por Oshún era innegable y quise honrarla a ella también. Por tanto seleccioné mi seudónimo humilde: Omimelli, aguas gemelas para honrar a mis dos lindas madres. ¿Sabes qué? Yo no estaba muy lejos de la verdad, cuando hice kariosha, por medio de oddú se determinó que mi vida iba a ser para siempre un equilibrio de servidumbre a estas dos orishas, al punto de que si alguien me pregunta hoy día si tengo Oshún coronada voy a responder que sí, por no se le puede negar su lugar de honor a la reina de las aguas dulces de mi vida.

Hablando de dulzura, durante mi itá mi Obá Oriaté Jorge Iturralde (Salako) determinó luego de analizar oddú y con un toque de inspiración divina, que mi nombre iba a ser: T’oñí Omi. Él me dijo: “su nombre evoca el acto de verter miel sobre las aguas saladas de la mar.” Recuerde siempre ser dulce me dijo Salakó. Modupué Babá Salakó porque dio al clavo.

La dulzura no es la primera cosa que perciben las personas cuando me conocen, porque después de kariosha mi vida ha evolucionado de tal manera que he cambiado de profesión. Mi nueva carrera es una en la que hago frente a una gran cantidad de personas de influencia que si uno los deja se comen al mundo y lo escupen sin siquiera tocarse el corazón. La dulzura en mi campo es un arma y un encantamiento. Yo soy una persona dulce muy muy a fondo, pero reservo este aspecto de mi personalidad para aquellas personas que se toman el tiempo e interés de querer conocerme. Claro está también existe la “dulzura corporativa” aquella que uso para hacer negocios, la que es como verter miel sobre las aguas del mar salado.

El nombre de un nuevo santero no es sino que el reflejo de los profundos cambios que están teniendo lugar durante el kariosha y que seguirán evolucionando durante los siete primeros años de vida de una persona como olosha. En otras palabras, un nombre puede sonar atractivo, pero corresponde a la persona por así decirlo para llenar el nombre con buenas obras que reflejen la energía de su orisha y las particularidades de la expresión de ese orisha.

Este es un tema que merece más análisis, y, en particular, que puede ser enriquecido por las historias que cada uno desee compartir. Le invito a que me cuente sobre su nombre como olosha y de lo que éste significa para usted.


Omimelli
Oní Yemayá Achagbá

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74 Responses to “La Santería y el misterio de los nombres de los Oloshas”

  1. ESHU ADDE IRE says:

    CUANTO TIENE ESTE NOMBRE

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