Santería 101

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Trono para un iyawó Obatalá

Ya han pasado casi 20 años desde que comenzé mi peregrinar en el mundo de la Santería.  Sin embargo, por querer compartir con personas recién llegadas a aprender sobre esta religión y con aquellas que están analizando la misma y comparando notas sobre sus propias travesías personales, voy a recorrer los pasos de zig zag que me han llevado a lo que es hoy día mi sistema religioso primario.

En un principio, cuando uno trata de explicarle a un aleyo (no creyente) un sistema religioso que no es de los predominantes a nivel mundial, hay siempre un cierto temor de que las ideas expresadas suenen algo fuera de lo racional.  Sin embargo, estoy partiendo de la premisa que si estás aquí, leyendo estas palabras, es porque hay un interés que te ha llevado a tener la flexibilidad intelectual para aprender del tema y por tanto te puedo servir la primera taza de misticismo de mi conocimiento personal sobre la santería.

Raras veces los caminos que trazamos siguen una linea recta.  Fue gracias a la Wicca que yo regresé a la Santería.  Explorando a San Antonio, Texas durante mi hora de almuerzo fue como di con Unlimited Thought, una libraría pequena e independiente atascasda de libros del piso al techo con todo tipo de libros, artefactos y música New Age.  La selección de Wicca estaba salpicada con buenos libros y con una impresionante cantidad de publicaciones de poco valor dogmático y mucho menos intelectual.  Sin embargo, de salida noté un boletín anunciando clases de Wicca esa noche y decidí visitarles esa noche para ver de que se trataba la reunión esa.

Lo que yo no me esperaba era que al regresar a mi trabajo (yo era en ese entonces presentadora de noticias de un canal de televisión en español) de mis exploraciones a la hora de almuerzo el destino me tendría otra sorpresa: una asignación especial para hacer una serie especial sobre la Santería, y para mí la implicación al momento fue que tenía que hacer mucha investigación en un dos por tres.

Esa noche regresé a la librería, compré todos los libros de santería escritos por Migene González Wippler y uno que había disponible de Raún Cañizares y de ahí me fue para mi grupo de Wicca.

El ir a los grupos de Wicca era una mezcla de emoción y a la vez un reto porque se trataba de un sistema diferente y en inglés mi conocimiento de ´jerga de Wicca¨era raquítico. Raras veces nos detenemos a pensar que el idioma nos puede poner piedras de tropiezo al escoger un camino religioso. Sin embargo, Wicca fue una gran experiencia porque abrió puertas a nuevos descubrimientos y a hacer nuevas amistades, pero esa es una historia para otro día.

Mientras tanto, mi trabajo de investigación estaba bastante adelantado, había leido lo suficiente y recuerdos de mi infancia en Puerto Rico donde había ido a wemileres para los orishas (celebraciones en la santería en honor a su panteón de divinidades) y otros eventos habían comenzado a resurgir en mi mente, y además, había podido conseguir una entrevista exclusiva con un santero cubano.

El conocer a José en su tienda de artículos mágicos, Botánica Yemayá, fue toda una experiencia. Este santero cubano de edad media no sólo estaba muy confiado en sus creencias, pero a la misma vez mostraba una extraña mezcla de timidez y seguridad que resultaba muy simpática. En el aspecto profesional, el ser una observadora imparcial es de gran importancia, pero mi curiosidad en este caso me había llevado a alimentar mi curiosidad más allá de los confines de la historia que estaba desarrollando. La serie estaba basada en los conceptos elementales de la santería, el crecimiento de esta comunidad más allá de los confines de Cuba y sobre la relación de José con su guía espiritual. Durante la entrevista, el llevó a cabo una lectura para mí con el merindilogún (los 16 caurís que es el oráculo principal de los santeros) lo cual me llamó mucho la atención. Su lectura hablaba de un conocimiento muy mío que había mantenido callado pero que iba aflorando según investigaba más para esta serie. Fue entonces cuando me di cuenta que era imposible ignorar la certeza de que la Santería aportaría mucho a mi vida futura.

Cuando ya habíamos terminado de grabar y editar y ya la serie estaba por salir al aire le llamé nuevamente para dejarle saber la fecha en la que saldría al aire y para hacer otra cita para una lectura pero esta vez acompañada por un amigo. Su lectura esta vez fue más profunda expandiendo sobre el tema de mi futuro compromiso con la Santería y cómo yo se suponía estar destinada a ser santera y como Yemayá me protegía con gran ferocidad y que mi destino espiritual me llevaría a ser una devota, una de sus sacerdotizas.

Me sentí rodeada por un sentimiento premonitorio y a la vez sentía un ávido deseo de aprender más, pero por lo pronto voy a hacer una pausa en mi narración y continuamos en otro momento

Omimelli,
Oní Yemayá Ashagbá

About Omimelli

I am a Olosha or Santera and for years I have been at the service of the Orisha and the community. I am initiated to Yemayá and my father in osha is Aganjú. I am also an initiate of Palo Mayombe and hold the title of Yaya Nkisi. As part of my daily devotional I spend time at my bóveda and work with my spirits on regular basis.
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2 Responses to Santería 101

  1. Maria Gloria says:

    Es una experiencia que habla por si sola,demostrado desde el vientre de madre ya tu destino estaba como sacerdotiza,que muchas cosas lindas da nuestra religion,se no solo eres sacerdotiza sino una gran inteligencia que Olodumare te regalo,aportaria mucho mas pero creo en tus siguentes articulos seran tocados,desde como conosite la religion etc.me apaciona el tema y mas como va,asi me gusta como decia mi madre..al pan,pan y al vino,vino felicitaciones la bendicion y YEMAYA te bendiga por siempre…iyawo M Gloria

  2. megadeth9 says:

    hola

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