Santería y su dilema de crecimiento: El equilibrio entre la teoría y la práctica

Las religiones tradicionales africanas afrontan cada vez más dolores de crecimiento tanto en las Américas como en el extranjero. Ya que la mayoría de las prácticas se centran en pequeñas estructuras de orientación comunal y en ilés (casas de santo), algunos grupos están enfrentando estos dolores de manera inteligente y sistemática. Sin embargo, existe una alarmante tendencia ser víctimas de esta velocidad de crecimiento. Este crecimiento es una marea violenta que da paso a las invenciones y a que emerjan oloshas y supuestos mayores pobremente preparados. Donde deberíamos ver el desarrollo de casas de santo estables vemos como emergen arrabales llenos de charlatanes que contribuyen a desestabilizar aún más a la comunidad. El generar nuevos iniciados con falta enseñanzas fundamentales y con hambre y ansiedad de reconocimiento público y comunitario contribuye a resquebrajar aun más los cimientos de la Santería y a perpetuar la insalubre mentalidad de una reproducción acelerada y sin sentido.

Obatalá da sabiduría a los que deben tomar decisiones acertadas

Frente a estos cambios, es fundamental la reflexión y el autoanálisis. Tenemos que enfrentar como comunidad un dilema que amenaza los fundamentos de la Santería y en el centro de este dilema está una cuestión de prudencia y auto control. Pregúntese lo siguiente para dar pie a un proceso de reflexión: ¿Cuándo es que una persona está capacitada para iniciar a otra?

Hay diferentes líneas de pensamiento en la Santería. Para poner en perspectiva este delicado tema vamos a hacernos dos preguntas. ¿Servimos ciegamente a los orishas? O sea, el cuerpo controla la cabeza. O ¿servimos a los orishas usando nuestro raciocinio? La cabeza controla al cuerpo.

Lo que pasa cuando el cuerpo controla la cabeza…

Aquellos que no tienen paciencia valoran este camino. Para ellos, lo importante es amasar ahijados y recibir elogios por tener un crecimiento descontrolado. Para este tipo de santero todo se trata del “honor” de ser escogido para convertirse en un padrino o una Oyugbona. Por tanto la definición de éxito no se basa en la calidad de los iniciados, ni en la profundidad de la relación entre iniciado e iniciador, todo se trata de la cantidad de iniciados porque ser percibido como un padrino con un sequito de ahijados es sinónimo de haber alcanzado el pináculo de logros en la Santería.

Para estos santeros presentarse frente a sus orishas para obtener permiso para iniciar a alguien no es la culminación de un proceso de preparación y de evaluación, es solo una mecánica donde ni siquiera la pregunta es bien formulada. Para ellos la pregunta es por lo general, “¿Puedo iniciar este individuo?”. De poder iniciar a alguien, casi todos los que tiene kariosha pueden a no ser que tengan alguna prohibición particular en su itá.

He oído todo tipo de argumentos para justificar el crecimiento por la “vía rápida” de santeros que todavía están en su etapa formativa básica. Acá van algunos de sus fallidos argumentos: “Si mi orisha ha puesto esta oportunidad en mi camino, entonces tiene que decir que estoy listo para ello”, ” voy a aprender en el proceso de hacer la iniciación”, “en mi itá salió que estaría iniciando la gente inmediatamente después de mi año de iyawó” y la lista de argumentos continua. ¡Que se vaya al cuerno la prudencia y el auto análisis! para esta gente se trata de su futuro y potencial como padrino/madrina y no de las necesidades del que viene a iniciarse y que confía su desarrollo espiritual y su bolsillo a alguien sin entrenamiento.

En muchos casos, el orisha dirá que sí a la pregunta “¿Puedo iniciar este individuo?” Lo he visto con una respuesta rotunda de eye ife. Como dije anteriormente, de poder, muchos pueden. Pero, ¿estamos haciendo las preguntas correctas antes de ir al orisha? ¿Estamos preguntándonos a nosotros mismos, ¿estoy debidamente capacitado para esta responsabilidad? ¿Poseo los conocimientos necesarios para asumir la tarea de elevar el nivel de la espiritualidad de este individuo? ¿Estoy capacitado para hacer frente a decisiones cruciales de vida y muerte basadas en el corpus de conocimientos que residen en nuestro oddú, dilogún, patakís y ebbós? ¿Sé realmente lo suficiente para ayudar a otra persona florecer?

Cuando el cuerpo controla la cabeza, la santería crece casi como los infames esquemas de pirámides donde la persona en el tope de la pirámide es la que triunfa a costa de su enorme base de seguidores, una base bien costosa para esos seguidores. Esta es una receta para un desastre. Hay muchos de ustedes que han sufrido a manos de oloshas mal preparados. Me duele leer y escuchar las muchas historias de horror que llegan a mí sobre iyawós abandonados, sobre santeros abandonados a su suerte y peor aún, de los que siguen afiliados a casas de santo donde se hace poco esfuerzo para enseñarles algo más allá de la mecánica rudimentaria necesaria para llevar a cabo las tareas pesadas y brutas que requieren los karioshas. Cada uno de los oloshas que ha ido a la Igbodu (sala de iniciación) en manos de malos profesionales preparados saben que no es tanto el proceso de iniciación, ya que hay oloshas y Oriatés a los que se les pagan para venir a apoyar a aquellos que aún no están preparados y quienes dirigen los rituales, sino que lo crucial es la falta de enseñanzas después de la iniciación. Aquí los que sufren son los recién iniciados que pasan su etapa formativa a la buena de Dios y esta falta de entrenamiento y de cuidado por parte de sus mayores marca su vida religiosa.

Lo verdaderamente triste es que hay muchas oloshas que tienen bastantes años de haberse iniciado y que apoyan esta posición de crecimiento desenfrenado. Uno se pregunta si lo que están haciendo es velar por sus propios intereses asegurando su posición en la estructura piramidal, rellenándose de paso sus bolsillos y hasta cumpliendo con sus propias agendas personales, o si simplemente está en su naturaleza dejarse llevar por la ola de crecimiento sin preocuparse del legado de gente mal entrenada que dejan a su paso. Los años de servicio no siempre igualan la sabiduría, y ciertamente, no son indicadores de una vida religiosa dada al auto examen y a la introspección.

Cuando la cabeza controla el cuerpo…

El posicionamiento de las casas que avalan la enseñanza de valores y la preparación metódica de sus iniciados es mucho más simple. En estos ilés se toman medidas para asegurarse de que cada iniciado conoce los pilares fundamentales de la santería. Aquí oloshas aprenden sobre su historia, oddú, y patakís. Es importante señalar que los patakís son dispositivos mnemotécnicos para facilitar las comunicaciones en una tradición oral basada como lo es la Santería. Esto significa, que no cada palabra que se oye en un patakí es una realidad. Los iniciados en estas casas de santo aprenden a extraer las lecciones fundamentales de los patakís y no se preocupan por la minucia en las historias. Este método de análisis y de enseñanza en es un buen indicador de una casa donde la cabeza controla al cuerpo.

Los omós (hijos) de las casas bien cimentadas están expuestos a una variedad de oportunidades de aprendizaje donde lenta y metódicamente se lleva al iniciado a ascender de rango con gracia y conocimiento. Entre las tareas habituales están el aprender el linaje del ilé, el conocer una moyugba completa y el poderla enunciar con gracia y no como una letanía a lo papa gallo, y, el conocer los oddú. De igual manera estos omó orishas van desarrollándose al servir en funciones de apoyo tales como ser primero oyugbona en ceremonias de elekes, aprender a hacer rogación de cabeza, organizar y ejecutar una variedad de ebbós, saber cómo hacer un sarayeye y de igual importancia obtener un conocimiento profundo del cuerpo de música litúrgica tanto para los orishas como para los Egún.

Los padrinos en estas casas saben cuándo avanzar a los virtuosos y cuando prestar mucha atención a aquellos que requieren más dedicación y enseñanza, porque valoran el papel tanto del olosha talentoso como del olosha promedio.

En estos ilés las preguntas de por qué, cómo, dónde y cuando no dan miedo porque en estas casas se requiere saber por qué se hacen las cosas, cómo se ejecutan mejor, a dónde ir para obtener ayuda y obtener los recursos necesarios y tal vez más importante, en estas casas se aprende el valor de saber cuándo es el momento de hacer las cosas y cuando hay que esperar.

Oloshas de las casas donde la cabeza controla el cuerpo saben que hay una gran necesidad de conocer a los futuros iniciados para entender sus necesidades y para asegurarse de que son candidatos apropiados que han de sustentar el crecimiento y el progreso de todos los que participan en el ilé. Estos mayores saben que cada acción, cada par de manos y cada kariocha representa un eslabón de la cadena de un legado viviente, así que antes de ir a orisha para preguntarle si uno de sus iniciados pueden asumir el rol de padrino o de oyugbona hay muchas preguntas que se han formulado y contestado de antemano.

En resumen, cualquier olosha puede iniciar a otra persona después del año de iyawó y una vez que complete todas sus ceremonias. No es una cuestión de capacidad física, es una cuestión de la capacidad a la luz de los conocimientos y la experiencia acumulada antes de lanzarse a una reproducción desaforada.

Los dejo con un pensamiento final. Cualquier adolescente puede reproducirse, vemos esto todos los días. Los niños de los adolescentes representan una pesada carga para esos jóvenes que no están mentalmente preparados para soportar el peso de criar a sus hijos. ¿Quién sufre las consecuencias de la falta de juicio en materia de reproducción? Todos lo hacemos. La sociedad en general sufre con el deterioro de las estructuras familiares, los padres adolescentes sufren, y también lo hacen los abuelos que deben intervenir para ayudar a criar a sus nietos, pero sobre todo los bebés sufren también.

Si no podemos aprender de este paralelismo, ¿está nuestro cuerpo rigiendo la cabeza o es la cabeza la que rige nuestro cuerpo? Sea usted el juez.

Omimelli
Oní Yemayá Achagbá

About Omimelli

I am a Olosha or Santera and for years I have been at the service of the Orisha and the community. I am initiated to Yemayá and my father in osha is Aganjú. I am also an initiate of Palo Mayombe and hold the title of Yaya Nkisi. As part of my daily devotional I spend time at my bóveda and work with my spirits on regular basis.
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3 Responses to Santería y su dilema de crecimiento: El equilibrio entre la teoría y la práctica

  1. Efunlola says:

    Gracias Alafia, esto estaba bueno como siempre me e sentado al par de Martina a ver tu blog y Ella al igual a usted me ayudan mucho. Que la Luz de Orula Olofi y sus Egguns siempre la acompanian y la bendiga para que siempre pueda dar luz a todos quien busca cresimiento propio en sus con sus visas espirituales y personal gracias Efulola

    • Omimelli says:

      Saludos Efunlola

      Espero que las dos se encuentren bien. Me alegro que te haya servido de inspiración el artículo. Espera a que veas el que estoy trabajando.

      Omimelli

  2. antonio perez says:

    proque ayto to sequedo con los cecreto de oby

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