¿Tienen los oloshas que tener las puertas de sus templos abiertas?

¿Templos abiertos?

¿Templos abiertos?

Esta semana tuve un sueño que me dejo pensando sobre asuntos de ética. Esto fue lo que pasó en mi sueño. Yo había terminado de arreglar mi altar para celebrar mi aniversario. Todo estaba listo para recibir a mis invitados, cuando de repente mi esposo viene a decirme que hay una persona inesperada a la puerta. En mi sueño, esta persona era un enemigo que nos había hecho la vida miserable y ahora estaba a la puerta de mi casa ofrenda en mano para presentarla a mis orishas y reparar la relación.

En mi sueño, mi primera reacción al ver este awó fue una de coraje. Sentía como me hervía la sangre sólo de verle la cara; mi mente estaba iracunda y asombrada ante la audacia de este hombre al atreverse a llegar a la puerta de mi hogar luego de que—según mi sueño—nos había atormentado por tanto tiempo. Las guerras entre iniciados nunca son divertidas, son como pelearse con granadas. Por tanto, mi instinto fue simplemente darle una patada a este visitante no bienvenido para que se largara, quería negarle la entrada a mi hogar, al espacio sagrado donde mora mi Yemayá. Pero entonces, años de conversaciones con mi padrino el Awó Iwori Oddí sobre la ética, el potencial de cambio que tienen los individuos y la capacidad de desarrollo del buen carácter resurgieron en mi memoria. Estos conceptos están ahora tan arraigados en mi desarrollo diario de Iwá Pelé que ahora hasta permean en mis mismos sueños, o al momento, de esa pesadilla.

Le digo a mi marido que deje pasar a ese hombre; pero el estómago me duele de nada más verlo encaminarse a mi templo dedicado a Yemayá. El hombre entra, se arrodilla al pie de Yemayá, coloca la ofrenda que venía cargando y se apresta a comenzar su moyugba. ¿Por qué no lo he sacado a patadas de mi casa? ¿Por qué le estoy permitiendo que venga a enmendar su situación con mis orishas? Está clarísimo que él no ha venido por iniciativa propia. A él lo enviaron, lo envió su Ifá como parte de un ebó para librarlo de sus malas acciones. El quiero estar en paz con su propio orí y por tanto aquí está tragándose su propio orgullo y haciendo lo que se le ha requerido como iniciado. Este no es un momento agradable ni para él, ni para mí. No intercambiamos palabras.

Le entrego una jícara con agua fresca para que pueda empezar a hacer sus oraciones. ¿Se puede confiar en una persona que ha tratado de hacer daño a mi familia? El instinto me grita, ¡NO! Sin embargo, hay un lugar dentro de mí donde hay calma y desde donde siento el impulso de dejar que este proceso fluya. La moyugba comienza y el cuarto se siente extrañamente energizado, lentamente siento como se van liberando emociones. Coraje, frustración, las palabras hirientes del pasado; todo esto empieza a inundarme. En su lugar, siento la extraña calma que se empieza a apoderar del lugar. Puedo sentir como el awó comienza también a relajarse, lo puedo escuchar en su voz. Me quedo ahí, quieta, sin querer salir de la habitación y dejar a este hombre ahí solo con mis orishas.

En mi sueño pasan tantas cosas por mi mente. Me pregunto tantas y tantas cosas. Le debería al menos ofrecer a esta persona al menos un vaso de agua. El sueño se terminó y me dejó sobresaltada, sentada sobre mi cama con un millón de preguntas acosándome.

¿Le debemos permitir la entrada a cualquier persona a nuestros templos, en particular, a personas que nos pudieron haber enviado la temida ‘brujería’? ¿Deben nuestros templos estar abiertos a cualquiera durante nuestros aniversarios, durante un día del medio, un tambor o wemilere? ¿Le permitimos a alguien que nos ha hecho un daño acceso a nuestros orishas para que puedan enmendar sus errores? Estas preguntas tienen todas que ver con asuntos de ética y de desarrollo de buen carácter.

Con mi padrino Iwori Oddí aprendí que la gente tiene potencial de cambio. Yo supongo que cuando una persona toma los pasos necesarios para hacer las paces con los orishas que atacaron—porque sin duda alguna cuando una persona ataca a un iniciado, ataca a los orisha que protegen a ese iniciado—para ir a pedir perdón se exponen a que los orishas impongan el balance requerido según su deseo. ¿Quién puede determinar como la energía de los orishas va a fluir? Sería lo ideal el tener la expectativa que los orishas lo perdonan todo, pero literalmente estaríamos trasponiendo una perspectiva cristiana a los orishas.

Si consideramos por ejemplo a Ochosi, sabemos que este orisha ha sido destacado en apatakis por ser justiciero imparcial, sin importar quien sea castigado. Las flechas de Ochosi son notorias por dar en el blanco, siempre. De esa misma manera pueden atinar en el blanco las flechas que liberamos al querer lastimar a una persona usando la energía de los orishas como arma ofensiva. Eventualmente todo lo que se hace, se paga.

Le dejo que considere estas ideas, estoy segura que según su experiencia y en que etapa este el desarrollo de su buen carácter, usted tendrá sus propios criterios y opiniones. Le pido que los comparta en esta conversación que he iniciado.

Omimelli
Oní Yemayá Achagbá

About Omimelli

I am a Olosha or Santera and for years I have been at the service of the Orisha and the community. I am initiated to Yemayá and my father in osha is Aganjú. I am also an initiate of Palo Mayombe and hold the title of Yaya Nkisi. As part of my daily devotional I spend time at my bóveda and work with my spirits on regular basis.
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2 Responses to ¿Tienen los oloshas que tener las puertas de sus templos abiertas?

  1. Rosario gonzalez says:

    Hola , bueno. Yo perdono gracias a todo lo que me asiste tengo la capacidad de perdonar , pero no por eso dejo de estar alerta con alguien que un dia me hizo dano , esa persona puede volver a intantarlo y por ita tengo que no puedo ser confiada y los enemigos los tengo por millones , inmajinate que tengo que recibir semanalmente en mi casa a un familiar que me hizo una brujeria para matarme ,pero los oshas son muy grandes ,aqui estoy y la recibo pero no le doy la espalda siempre alerta como mi padre en la osha oshosi , yo no pido mal solo que lo que tiren el lo detanga y no llegue a mi ,uno siempre debe desconfiar de quien un dia te traiciono, y te juro que en mi corazon no hay rencor ni maldiciones ni nada porque me han echo tantas cosas que era para que no perdonara pero quien puede vivir en paz sin perdonar , pienso que esas personas que nos visitan uno debe darle conocimiento siempre al oricha fulano esta aqui y pedir mucho porque nadie sabe las intenciones que trae , y si puedes dar coco y te dice que no puede ir a tu casa pues que no entre por algo te lo estan diciendo , a mi me prohibieron comer y visitar mucho a ese familiar En su casa ,pero no le puedo negar entrada en la mia por que es familia alllegada asi que se podran inmajinar ,lo recibo ,lo atiendo lo cuido , mi propio padrino dice que ni el puede hacer eso ,que no sabe como puedo perdonar asi pero tampoco puedo vivir en guerra , es mejor perdonar y desconfiar que es muy distinto. Y que oshosi siempre me caze la salud ,la paz y el amor eso es lo que le pido a mi padre siempre , saludos

    • Omimelli says:

      Hola Rosario

      Ciertamente son puntos muy interesantes. Esto del perdon es cosa trabajosa y que requiere una gran capacidad de madurez emocional. Pero es bueno también estar a ojo visor, de lo contrario uno podría recaer en un error del pasado y terminar en peor condición.

      Omimelli

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