En memoria de Mark Moellendorf también conocido como Aboudja Bo Houngan

R.I.P. Mark Moellendorf Aboudja Bo Houngan

La única clase de amor que lastima es la que se deja sin expresar, sin decir, sin vivir. Esta semana un amigo muy querido falleció, Mark Moellendorf también conocido como Aboudja Bo Houngan Asodwe kidi Rakonte DaGuinea La Menf’o. Me hubiera gustado tener mas tiempo para compartir con el, pero la vida no es siempre como quisiéramos o como deseamos. Por tanto nos quedamos con la esperanza de un mañana en el cual pudiéramos compartir más aun si sabemos que ya eso no es una posibilidad. El único mañana que nos queda ahora es la intersección que pueda o no producirse entre el mundo de los espíritus y el de los vivos.

Yo conocí a Mark en Austin, Texas hace 18 años. Nos conocimos por medio de Karelina Hartwell (ibae baye n’tonu, mi hermana de santo también conocida como Osha Lobi). De inmediato Mark y yo congeniamos porque el tenía un carácter fascinante, vibrante, verdaderamente único y con un sentido del humor travieso. Sin embargo, lo que mas me impresionó de Mark en ese entonces y siguió haciéndolo hasta que falleció fue su profundo amor por los Lwa.

Hay muchas historias que puedo contar sobre Mark y su interacción con los espíritus y con los Lwa, pero solo voy a relatar una o dos que sobresalen entre mis recuerdos. Ese otoño hacia frio en el área conocida como Hill Country en Texas donde nos reunimos en Dripping Springs para una actidad del CMA, un campamento en plena temporada de Samhain. Mark había organizado un servicio para sus Lwa o un Servis Lwa y estábamos ocupados ayudándole a organizar los detalles con Karelina. Todo fue organizado con mucho colorido, la pasamos bien preparando todo y quedo todo divinamente preparado. Más o menos a mitad del evento, Mark fue poseído en cosa de segundos. Su cuerpo fue poseído por lo que creo era Lwa Ti-Jean Petro. Lo impresionante del caso es que yo recuerdo con claridad que durante la posesión de un individuo es que Mark (ya montado o poseído) por se acercó a la hoguera que había encendida y sacó de ahí pedazo de madera al rojo vivo y empezó a comérselo como si fuera un dulce. Yo no podía creer lo que estaba viendo con mis propios ojos, todo lo que mi cerebro entendía visualmente es como masticaba pedazos de madera al rojo vivo y no se quemaba los labios ni la lengua, tan siquiera había el sonido de piel quemándose como debería haber sucedido. Este Lwa se lo estaba gozando todo y de repente metió las manos al fuego y las sacó como si fuesen dos antorchas. Yo me tuve que contener porque mi instinto era el salir corriendo, buscar un extinguidor y apagar el fuego que pensaba iba a consumir a Mark. Pero claro, esa es la lógica hablando. No hice nada, por el contrario, me quede mirando embelesada y aprendiendo sobre los misterios de los Lwa y del poder que pueden tener sobre nuestros cuerpos.

De igual manera, Mark consumió muchísimo ron de especias con unos chiles bien picantes…por lo cual me preguntaba yo que tan borracho estaría luego de salir de ese trance, pero para mi sorpresa estaba completamente coherente y sobrio y conversando con entusiasmo conmigo mientras preparaba un sabroso guiso Gumbo sobre un fuego hecho con leña. Yo le distraje con una broma tonta y si querer Mark tocó un leño al rojo vivo y dio un salto gritando unas palabrotas y riéndose a la misma vez. Sí, esta es la misma persona que no hacía unos treinta minutos había estado masticando leños al rojo vivo y tomando como loco todo ese ron con pimienta picante y ahora tenía un trapo sobre los pobres dedos que se quemó.
Hubo un momento en el cual consideré iniciarme en el Vudú con Mark como mi padrino, pero los Orishas son mi vida y mi llamado hacia ellos era más fuerte que cualquier otra voz religiosa y él sabía eso muy bien desde un principio. Por tanto mi devoción para con los Lwá se había limitado a ir a festividades, la mayor parte celebradas por Mark y por Karelina. Una de ellas la recuerdo con claridad por haber tenido un momento de humor difícil de olvidar.

Estábamos reunidos en casa de Karelina en Austin celebrando una festividad para Dambalah. El altar estaba bien bonito y habían recién terminado de trazar los vevés en el suelo cuando llegó la policía, sin duda alguna ‘invitados’ por los vecinos que vieron a esa gente ‘extraña’ vestida de blanco y seguro pensaron que estábamos en algo extraño.

El oficial de policía era hispano y sin ceremonia alguna entro como Juan por su casa a nuestro espacio ritual. Cuando se dio cuenta de que estaba parado sobre el símbolo o vevé de Dambalah, saltó como un conejo azorado con una expresión de horror en su cara, lívido y descolorido haciendo la señal de la cruz repetidamente. Pobre hombre, seguro pensó que estaría maldito o que se iba a morir o que le iba a pasar algo horrible.

Mark le aseguró que no le iba a pasar nada malo y que todo estaría bien. Sin embargo, los vecinos no iban a tener la misma suerte ya que Mark estaba furioso. Cuando se fueron los policías, Mark diligentemente se dio a la tarea de preparar, bueno digamos una pequeña “recompensa” para los vecinos metiches.
A través de los años, la vida nos llevó a los dos en diferentes caminos. Yo me inicié en la Osha, él se adentró aun más en el Vudú y estaba muy feliz con ello. Nos mantuvimos en contacto pero nunca tuvimos la oportunidad de compartir de nuevo como en aquellos días cuando vivíamos en Texas. Karelina, quien era un nexo entre ambos, falleció y nuevamente nos vimos unidos pero esta vez por el dolor.

El perder a amigos nunca es fácil. Sin embargo, el saber que ahora moran con los ancestros y que de alguna manera velan por nosotros hace su pérdida material un poquito más tolerable.

Donde quiera que estés, amigo, espero que estés más feliz. Donde quiera que estés, devoto iniciado, espero que alcances bendiciones. Siempre tendrás una casa en mi hogar, particularmente ahora que puedes visitarme a tu antojo, sin pagar por boletos de avión, sin rutas de autobús, sólo basta con entrar por donde quieras y venir a disfrutar de una vela y un vaso de agua a tu antojo.

Siempre te querré Mark.

Omimelli
Oní Yemayá Achagbá

About Omimelli

I am a Olosha or Santera and for years I have been at the service of the Orisha and the community. I am initiated to Yemayá and my father in osha is Aganjú. I am also an initiate of Palo Mayombe and hold the title of Yaya Nkisi. As part of my daily devotional I spend time at my bóveda and work with my spirits on regular basis.
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One Response to En memoria de Mark Moellendorf también conocido como Aboudja Bo Houngan

  1. iyawo says:

    Todo este articulo facinante,agridulce me encanto y como fiel creyente en los espiritus el final parrafo confirma mi creercia y mas..al despedir un ser querido es el principio de saber que es cuando verdaderamente estara en nuestras vidas….

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